domingo, 20 de diciembre de 2009

Podemos de puntillas tocar el universo, sí, sin miedo...


"Un día, el viento tocó la corteza de mi cuerpo.
Los remolinos atravesaron todos los
campos sombreados.

Quedó todo exterminado.
Después salió otra vez el sol,
cantaron los pájaros, y el día no tenía fin.

Busqué el azul del mar
para teñir una nueva corteza.
Encontré la pradera de mis sueños,
cantando la melodía del nacimiento.

Enterré en el fondo del mar todas
las pieles secas y nací de nuevo."