Tengo que sacarte de mi, tengo que olvidarme de ti. Sé que dolerá, pero esto tampoco me hace ningún bien, tú siempre con tus mentiras, y yo aún sabiendo que lo son, me siento bien con ellas, me las creo, las haga mías, y dejo volar mi imaginación. Hasta que vuelves a golpearme, allí donde más me duele, dónde la herida aún no ha cicatrizado. Tengo miedo de que pase, pero sé que es lo mejor, y que una vez esto acabe, seré libre, volaré con mis propias alas, y aprenderé que yo y sólo yo soy dueña de mi vida, y no la esclava de un te quiero.
jueves, 4 de marzo de 2010
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